FILOMÚSICA

Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 5-2-2013)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Viaje musical en el tiempo

Por Víctor Pliego de Andrés

 

Parsifal de Richard Wagner (1813-1883). Festival escénico sacro con libreto del compositor basado en el poema épico medieval “Parzival” de Wolfram von Eschenbach.  Reparto: Matthias Goerne, Victor von Halem, Kwangchul Youn, Johannes Martin Kränzle, Angela Denoke, Simon O’Neill. Director musical: Thomas Hengelbrock. Asistente del director musical: Peter Tilling. Director del coro: Detlef Bratschke. Director de los solistas del Coro de niños de la Academia del Coro de Dortmund: Jost Salm. Iluminador: Oliver Lorenz. Pequeños Cantores de la JORCAM, Balthasar-Neumann-Chor, Balthasar-Neumann-Ensemble. Ópera en versión de concierto  con instrumentos originales reconstruidos. Una producción en cooperación con el Konzerthaus Dortmund y la Philarmonie Essen. Teatro Real de Madrid, 29 y 31 de enero y 2 de febrero de 2013.

 

El protagonismo principal y absoluto de este “Parsifal” en concierto recayó sobre la magnífica orquesta Balthasar-Neumann-Ensemble. Con sus instrumentos originales crea sonoridades cálidas, dulces y profundas. Esta concepción resta cierto peso al sonido que por lo general asociamos a la música de Richard Wagner. La riqueza de las maderas es especialmente sugerente, aunque la mayor sorpresa estuvo en la percusión, con unas campanadas y unos truenos misteriosos. Las observaciones de Minkus Teske incluidas en el programa de mano acerca de los instrumentos históricos constituyen un ensayo muy clarificador e interesante. Pero la calidad de la orquesta Neumann reside no solo en el color, sino también en una articulación limpísima, cristalina y sobrecogedora. Los silencios fueron perfectos y los ataques tan unánimes como contundentes. El gesto del maestro Hengelbrock, atento a todos los detalles, es muy claro. Domina perfectamente el material y dirige prácticamente de memoria con una gran seguridad. Su limpieza resta, tal vez, algo de pasión romántica, algo de misticismo, a una obra que está a medio camino entre un ritual sacro y el teatro. Su compenetración con la orquesta, fundada por él mismo en 1995, es absoluta. La versión concierto se convirtió en un oratorio, subrayado por  sutiles cambios de iluminación. El reparto estuvo a la altura de la obra, que es mucha, y compitió con arrojo delante de una gran orquesta emergida del foso. Los coros, tanto de adultos como de niños, no se quedaron a la zaga. Fue una experiencia musical intensa y larga, que no todos los asistentes al concierto celebrado en el Teatro Real soportaron hasta el final. La excelente versión permitió descubrir el sonido de la orquesta wagneriana en un apasionante viaje al pasado, así como la enorme calidad de una agrupación actual, aún joven.

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