FILOMÚSICA

Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 19-5-2013)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Mediana normalidad

Por Víctor Pliego de Andrés

Don Pasquale, drama bufo en tres actos, música de Gaetano Donizetti y libreto de Michele Accursi. Reparto: Nicola Alaimo, Dmitry Korchak, Eleonora Buratto, Alessandro Luongo, Davide Luciano. Director musical: Riccardo Muti. Director de escena: Andrea De Rosa. Escenógrafo: Italo Grassi. Figurinista: Gabriella Pescucci. Iluminador: Pasquale Mari. Orchestra Giovanile Luigi Cherubini. Coro Titular del Teatro Real. Producción del Festival de Ravenna. Teatro Real de Madrid, del 13 al 19 de mayo de 2013.

 

La presencia de Muti en el cartel bastó para llenar las funciones que solo fueron cuatro en total, y la reina Sofía no se quiso perder el estreno. Esta producción de Don Pasquale, procedente de Ravenna, muestra que se pueden presentar óperas con austeridad, respeto y normalidad, lo cual constituye en el Teatro Real una grata sorpresa, especialmente tras las polémicas propuestas experimentales que hemos podido ver últimamente en Madrid. Es seguro que, sin la autoridad y presencia de Riccardo Muti, una producción mediana y convencional como esta nunca hubiera subido al escenario del Teatro Real. Música y texto estuvieron correctamente interpretados, sin fantasías ni cambios irreverentes. Así pudimos disfrutar de todos los convencionalismos y anacronismos que corresponden a un título estrenado en 1843, pero que ya entonces era la manifestación postrera del género bufo agonizante y procedente del siglo anterior. La dirección de escena del maestro De Rosa lo recrea con una estética tradicional, pero con una concepción moderna del espacio escénico. El decorado consiste en una tarima sobre caja negra (que solo al final revela un sencillo y bello panorama) que los sacamuertos engalanan o desnudan, a la vista y sin perder el ritmo, con unos muebles de almoneda que se acumulan a los lados. La dirección de escena huye de lo ridículo busca la humanidad de los personajes, sin poder evitar algunas bufonadas.

 

El maestro Muti, al que esta partitura ha acompañado a lo largo de toda su carrera, fue la auténtica estrella de las funciones. Desde su llegada al podio fue recibido con una cálida y larga ovación, que se prolongó especialmente al final. La Orchestra Giovanile Luigi Boccherini, fundada por el mismo maestro en 2004, es un conjunto estupendo, pero cuyo sonido no puede esconder la bisoñez de sus miembros. Las jóvenes orquestas resultan útiles porque son más económicas, entusiastas y sumisas que las de mayores, gracias a lo cual sus carencias se hacen tolerables (es paradójico que el Teatro Real haya interrumpido recientemente el programa de su Orquesta Escuela). El reparto estuvo formado por artistas dotados de voces estupendas, en los cuales el sentido actoral y la buena dicción superó con creces al arte canoro. Nicola Alaimo interpretó a don Pasquale, Alessandro Luongo fue el intrigante doctor Malatesta, mientras que la pareja de enamorados, Norina y Ernesto, corrió a cargo de Eleonora Buratto y Dimitri Korchak respectivamente. Todos los artistas compartieron el triunfo de Muti. A pesar de sus debilidades, gracias al carisma del director de orquesta, al genio de Donizetti y a la naturalidad de la propuesta, la función se convirtió en un éxito considerable.

 

Foto: Javier del Real

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