FILOMÚSICA

Revista musical de publicación en Internet
(crítica publicada el día 6-6-2013)

> TEMPORADA MUSICAL MADRILEÑA <

 

Monodrama lírico

Por Víctor Pliego de Andrés

Mi Diva sin mí. Ópera de Pilar Jurado con libreto de Eloy Arenas para soprano y 16 instrumentos. Dirección musical: Titus Engel. Dirección de escena: Eloy Arenas. Iluminación: Juanjo Llorens. Soprano: Pilar Jurado. Producción Operadhoy (2013). Estreno absoluto. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 22 y 29 de junio de 2013.

 

La prolífica e inquieta Pilar Jurado ha estrenado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid una ópera para soprano (ella misma) y 16 instrumentos. A pesar de los medios aparentemente reducidos, estamos ante una pieza de envergadura que dura hora y media. La escritura musical deja ver la personalidad exuberante de su autora, que tiene un lenguaje propio bien consolidado e identificable, dentro de su eclecticismo. El planteamiento escénico es ingenioso y nos presenta un accidentado ensayo musical en el que la diva es constantemente interrumpida por su teléfono móvil. Los distintos planos dramáticos están muy bien diferenciados por la música, que muestra estilos variados. El argumento da pie a que aparezcan arias célebres y de gran virtuosismo, maravillosamente interpretadas por la versátil soprano y compositora. Son una demostración palpable de su amplio espectro interpretativo, expuesto, tal vez, con demasiada e innecesaria insistencia. Algunos momentos de transición entre el repertorio clásico y el lenguaje actual resultan especialmente sugerentes. Pilar Jurado vuelve a demostrar que es una magnífica compositora y una cantante brillante. Mantiene el tipo y la voz a pleno rendimiento durante toda la función, en calidad de protagonista absoluta. Canta, compone, interpreta, le da al piano, emplea idiomas, toca el piano y hasta el bombo. Su derroche de talento está fuera de toda duda.

 

El libreto de Eloy Arenas, responsable igualmente de la dirección de escena, no resulta claro. Apenas hay otras acciones que no sean las conversaciones por el móvil. Solo se entienden en parte y ello dificulta el seguimiento de la trama. Según parece hay un conflicto de doble personalidad que ni se ve ni se nota, aunque resulta obvia la inspiración en la personalidad de la propia compositora/cantante, y la confrontación entre el ser humano que hay detrás y la imagen que el personaje público proyecta. Pilar Jurado tiene en todos su trabajos un protagonismo enorme, hasta lo rayano en la mitificación. En esta ópera, la protagonista que ella misma encarna, habla por teléfono con la misma Pilar Jurado. La posible vena dramática, incluso existencialista, solo se intuye. Las posibilidades que estas situaciones ofrecen solo se aprovechan parcialmente. Una dramaturgia más elaborada, un libreto más conciso y unos oportunos sobre-títulos hubieran sido de gran ayuda para mejorar la recepción del espectáculo.

 

La producción es muy ajustada, por no decir pobre. El decorado tiene una factura anticrisis y consiste en una caja escénica vacía, con una iluminación incoherente. Apenas hay más teatralidad que la que la propia creadora aporta con la fuerza de su interpretación y su desbordante experiencia. La orquesta convocada para el caso cuenta con elementos  solventes, pero no todos lo son en el grado que la música requiere. El talento de Pilar Jurado suple y compensa con creces estas pequeñas deficiencias, ofreciendo, una vez más, un espectáculo en todo el sentido de la palabra. Lamentablemente, esta nueva producción no ha tenido la respuesta de público que merecería, a pesar de las ilustres tablas que la han hospedado, del alto interés de la partitura y de la talla de su protagonista.

http://teatrodelazarzuela.mcu.es

                                                                                                            http://www.musicadhoy.com