Lukaku protege la puerta de los octavos de final en San Siro

En su último año en la Premier, Romelu Lukaku, el peligro que acecha hoy al Madrid, metió 15 goles para el Manchester United, una cifra que pareció insuficiente en el orgulloso club inglés. Su entrenador, Solskjaer, dio luz verde a su traspaso al Inter por 74 millones, diez menos de los que los británicos habían pagado por él dos años antes. En aquel momento era el tercer jugador de la historia que más dinero había movido en traspasos (por detrás de Cristiano y Neymar) tras pasar por cinco clubes. Antonio Conte, que ya le quiso para el Chelsea, convenció al Inter para que pagase una suma muy alta por un futbolista menguante y se ha cargado de razón: 34 goles, la cifra más alta de su carrera, el curso pasado. Nueve en nueve partidos en este.

Lukaku fue niño prodigio. Debutó con el Anderlecht dos semanas después de cumplir los 16 años. Y antes de los 17 ya era internacional con Bélgica. Luego su carrera fue y vino en la Premier desde que le fichara el Chelsea. Allí no triunfó. Sí lo hizo en el West Bromwich y en el Everton, clubes con menos pretensiones, pero volvió a quedarse a medias en el United. “En Inglaterra decían que era un vago, que no corría, que no hacía esto o aquello. Y aquí dicen que soy el más trabajador del vestuario. Por supuesto que he mejorado, pero soy el mismo Rom. También me acusaban de ser lento. ¿Es que no vieron mis partidos contra Shakhtar o Sevilla?”. Lukaku reconoce que Conte y el Inter le han dado la vuelta a su carrera: “En el United estaba el grupo de los franceses, el de los ingleses, el de los latinos… En el Inter hay un equipo unido, en el que todos hablan italiano. Y un entrenador franco que delante de todos, viendo los vídeos, te dice lo que no has hecho bien”.

Tres partidos, dos puntos

Lukaku ha faltado dos partidos este año, en Valdebebas y ante el Parma, y ninguno de los dos los ganó el Inter. El domingo, ante el Torino, firmó un doblete y se convierte en la gran amenaza para el Madrid en un equipo ofensivo que aun quinto en la Serie A es el que más anota. En Champions ha sido otra cosa. Sólo dos puntos en tres partidos que, como señaló Conte tras el primer choque ante el Madrid, no retratan bien las actuaciones de los ‘neroazzurri’: el Inter disparó tres veces más que Borussia y Shakhtar para firmar dos empates y las mismas que el Madrid para acabar perdiendo. A su propuesta de juego de alto ritmo, con muchos galgos por fuera y mucha energía por dentro, deben responder los de Zidane (sigue el partido en directo en AS.com).

Tendrán que enfrentarse, de nuevo, a la incomodidad de un rival con tres centrales, dos laterales/extremos, tres centrocampistas muy dinámicos y Lukaku y Lautaro, figuras mundiales, en punta. Conte, al que le faltan Kolarov y Brozovic, no escondió en la rueda de prensa previa que el duelo es una final.

También para el Madrid, pero menos. Aritméticamente, aun perdiendo, dependería de sí mismo para pasar, pero difícilmente como primero. Y su última experiencia tras ser segundo de grupo fue caer en octavos ante el City.

El cañón de Mariano

El último test de COVID a Casemiro resultó un alivio. Sin él, el Madrid fue goleado en Valencia y sufrió mucho en Vila-real. De los 12 últimos partidos en que faltó, el equipo sólo ganó cinco. Así que Zidane tendrá su centro del campo de la edad de oro, con Modric, Kroos y el brasileño, pese a que se ha entrenado sólo dos veces con el grupo en los últimos 17 días. Asensio y Odegaard se jugarán un puesto en función de la marcha que quiera meter el francés y arriba formarán pareja Mariano y Hazard.

La baja de Benzema es notable, aunque tampoco su nivel ha sido el de campañas precedentes. Lleva seis goles jugándolo casi todo, mientras que en las dos anteriores, a estas alturas, sumaba 10 y 12, respectivamente. Mariano está en el otro palo: juega poco y marca mucho. En el Madrid sale a un gol cada 98′. En su único año en el Lyon hizo 21. No es del gusto de Zidane pero ahora no tiene otro. Y mientras, la afición espera que despierte Hazard, que no mete un gol en Europa desde su doblete al Arsenal en la final de la Europa League de mayo del 19. Con el Madrid está en blanco y la mayor parte de sus indicadores, en rojo. Dispara una vez por partido y regatea 1,8 de promedio. Con Bélgica, en el año del Mundial 2018, estaba en 2,8 tiros por choque y 6,7 driblings. Sin llegar a tanto, en el Chelsea sus registros casi doblaban los que presenta en el Madrid. Llegó para partidos como este y aún está por aparecer.

Zidane se ve en otro duelo crucial sin Ramos. De los ocho últimos partidos sin él en Champions, el Madrid perdió siete. El dato estremece.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *